sábado, 15 de febrero de 2014

Me llamo Vincent, ¿sabes quién soy?

¡Hemos empezado nuestro cuaderno de arte!






















Érase una vez... un niño pelirrojo y flaquito llamado Vincent. ¿Vincent? Sí, ¡vaya nombre más raro! Vivía en un país muy lejos de España, en Holanda, y su nombre completo era Vincent Van Gogh.

Su familia no tenía dinero, eran muy pobres y a veces pasaban hambre porque no podían comprar comida. A Vincent le encantaba pintar, ¡y lo hacía mucho mejor que sus amigos! Soñaba con hacer bonitos cuadros con muchas flores de colores, girasoles amarillos, lirios morados moviéndose por el viento...

Vincent fue creciendo y pronto se convirtió en un joven con barba pelirroja, cara fina, nariz puntiaguda... "Si me miro en el espejo, pensó, tal vez pueda pintar un cuadro en el que se vea mi cara perfecta... ¡voy a probar!" Y así fue como el joven Vincent pintó su AUTORRETRATO.
¡Mirad qué bien le quedó!


Siguiendo con nuestra historia... a Vincent le encantaba salir a pasear por el campo; siempre llevaba con él su maleta de pintor, y dentro... pinceles, lienzos y pinturas de colores; tenía dos colores preferidos: el azul y el amarillo.

Un día salió de su casa después de comer y se marchó a pasear al campo. Hacía mucho viento, a lo lejos los árboles se movían sin parar y las nubes se arremolinaban en el cielo. Un enorme campo de girasoles apareció ante sus ojos. Todos estaban girados hacia la izquierda, que es donde estaba el sol en ese momento y resplandecían con un bonito amarillo sobre un cielo de lo más azul.
"¡Qué bonito!, pensó,  debo pintar este CAMPO DE GIRASOLES ahora mismo". Y así lo hizo. ¡Mirad qué bonito le quedó!


Sin darse cuenta se había hecho de noche. Seguía haciendo mucho frío y Vincent estaba lejos de su casa. El pueblo se veía a lo lejos, las luces de las casas estaban encendidas. En el centro, la torre de la iglesia tocaba casi las nubes, que corrían en remolinos sobre un cielo lleno de estrellas y una brillante luna. Los árboles altísimos movían sus copas de un lado a otro.

Vincent pensó que aún podía esperar un poco más para llegar al pueblo y aprovecharía para pintar la NOCHE ESTRELLADA más bonita que jamás había visto.
¡Manos a la obra!

No tardó mucho en llegar al pueblo. Toda la tarde fuera de casa le había dado un hambre atroz; así que justo al entrar vislumbró un café con mesas en la calle y un amable camarero vestido de blando resaltaba sobre la luz amarilla de la farola. "Aquí podrán darme algo de comer. Es el CAFÉ DE ARLÉS más conocido"


Con el estómago lleno, Vincent caminó hacia su casa. Era grande y bonita, con enormes ventanas y persianas verdes. Era la CASA AMARILLA más bonita de todo el pueblo.
"¡Al fin estoy en casa! ¡Qué cansado! Llevo todo el día cargando con mi maleta de pintor".


Así que sin pensarlo dos veces entró en su habitación, bebió un vaso de agua que estaba en la mesita, colgó su abrigo sobre el perchero que había detrás de la cama, retiró la colcha roja y se metió en la cama. ¡Qué bien se estaba allí! No había una HABITACIÓN EN ARLÉS más cómoda que la suya. Y sin pensarlo, poco a poco.... se fue quedando dormido.



¿TE SUENA ESTA HABITACIÓN? Vamos a ver...

¡Es como la de nuestro cuaderno! Pero en esta han pasado cosas raras, ¿quién será la mujer asomada a la ventana? ¿Y de dónde ha salido la alfombra? ¿Y de quién son esos cuadros? ¿Y la chica que sale de la concha? Pues tendremos que investigar para ir descubriéndolo... porque es un MISTERIO.

Y COLORÍN COLORADO, ESTE CUENTO TAN BONITO
SE HA ACABADO



Pero antes de despedirnos, Helena y yo os queremos enseñar un cuento precioso que compramos en diciembre. Se titula El pájaro enjaulado, y es un fragmento de una carta que Van Gogh escribió a su hermano Theo, quien le ayudaba siempre que el pintor estaba triste y se sentía mal. Es precioso, enorme, lleno de dibujos sugerentes bien cuidados; y lo importante es el mensaje final... "¡Quiero la libertad! ¡Ser un pájaro como los otros pájaros! ¿Sabes cómo puede desaparecer la prisión? Con afecto profundo, sincero. Si somos amigos, hermanos."






¡Y este vídeo para la peque de la casa!



 Me despido con esta cita de otra carta de Van Gogh "El arte es el hombre añadido a la naturaleza"

2 comentarios:

  1. ¡Qué chuli! ¡Qué suerte tienes, Helena!

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  2. ¡Gracias, compañera¡
    Vuelve pronto, que te echo de menos

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